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JUAN BOTÍA GANA CONCURSO NACIONAL RCN - MEN



Juan Camilo Botía Mena, estudiante de Comunicación Social de la Francisco de Paula Santander, recibirá en la mañana de este 27 de enero, en el marco del Hay Festival que se realiza en Cartagena, el reconocimiento como uno de los 10 ganadores del V concurso nacional de cuento RCN -Ministerio de Educación Nacional.  
Juan Camilo participó con su cuento “Las estatuas”, registrado bajo el número 22804, y fue seleccionado entre los diez mejores de la categoría III.  Como ganador, el joven de 20 años  hace parte de la publicación anual con la que el concurso exalta los mejores textos de los estudiantes y docentes de Colombia.

El proceso de selección del concurso, que para los más de 25.000 inscritos se cumple en cuatro fases de eliminación, entregó los 105 finalistas en las cuatro categorías para que un jurado internacional compuesto por Oscar Collazos, Juan Esteban Costain, Ana Cristina Herreros y Pep Durán, de España, y José Edmundo Paz, de Bolivia fallaran los 35 cuentos ganadores que serán premiados en un acto especial.

La transmisión, que puede verse por Señal Colombia a partir de las 10.30 a.m., será conducida por Juan Gossaín e incluye un conversatorio en el que los ganadores podrán interactuar con el jurado.

Juan Camilo Botía Mena es un joven estudiante de comunicación social, seguidor de la música indie (escribe en http://www.thewhistles.blogspot.com), apasionado por la fotografía, escritor, y sobre todo, alguien a quien admirar por su sencillez y sentido de la armonía, un muchacho que entró a la vida en silencio, pero con los ojos bien abiertos.

ABIERTO HASTA EL 23 DE FEBRERO



IV PREMIO NACIONAL DE POESÍA OBRA INÉDITA
TERTULIA DE GLORIA LUZ GUTIÉRREZ

BASES DEL IV PREMIO NACIONAL DE POESÍA OBRA INÉDITA

Pueden participar autores colombianos mayores de edad con su "Opera Prima" inédita, autores que nunca antes hubiesen publicado un libro de Poemas.

Los libros deben ser originales e inéditos, escritos en español. Se presentan cinco copias mecanografiadas o en computador a doble espacio, argollas y firmadas con seudónimo.

Las obras deben tener un mínimo de 60 páginas y un máximo de 100 páginas. El tema será libre.

Al lado de las copias mecanografiadas debe llegar un sobre cerrado y marcado con el seudónimo que contenga los datos personales, la fotocopia del documento de identidad y los teléfonos de contacto.

Las cinco copias deberán remitirse por correo certificado o personalmente antes del 24 de febrero de 2012 a la siguiente dirección: IV Premio Nacional de Poesía "Obra Inédita" 2012 a la siguiente dirección: Carrera 7 No. 72-13 Piso 9 Organización Servimos.

Se otorgará un Primer Premio único e indivisible que consta de ($25.000.000) Veinticinco Millones de Pesos y la publicación del libro.

El Segundo lugar ganará ($5.000.000) Cinco Millones de Pesos y la publicación del libro.

El Jurado estará integrado por reconocidos escritores nacionales e internacionales y sus nombres se darán a conocer en el momento del cierre de la convocatoria.

El fallo se dará a conocer el 23 de abril de 2012, a través de los medios de comunicación .

Las obras no les serán devueltas a los escritores ni se mantendrá correspondencia sobre las mismas.

Mayor información en los teléfonos: 2010777 Ext. 102 - 3257755 de Bogotá.

GLORIA LUZ GUTIÉRREZ V.
Directora General

FEDERICO DÍAZ-GRANADOS
Director Literario
GRACIAS A LA COLABORACIÓN DE UN LECTOR INCORPORAMOS LA MODIFICACION EN LA FECHA HASTA LA QUE ESTARA ABIERTA  LA CONVOCATORIA.

MANUEL IVAN URBINA GANA EL COTE LAMUS 2011

CONCURSO NACIONAL DE POESÍA EDUARDO COTE LAMUS 2011

Un jurado compuesto por los escritores Alberto Rodríguez Tosca (Cuba), Gustavo Adolfo Garcés (Colombia) y Jaime Echeverry (Colombia), entregó esta semana el veredicto del XIII Concurso Nacional de Poesía Eduardo Cote Lamus, en el cual participaron 75 libros de poesía de autores colombianos.

El poemario ganador fue El Dios de Johannes de Silentio, firmado con el seudónimo Miguel Poblado, el cual corresponde al escritor pamplonés Manuel Iván Urbina Santafé.

LOS JURADOS

Alberto Rodríguez Tosca

Nació en Artemisa, La Habana, Cuba, en 1962. Poeta, ensayista y narrador. Ha publicado Todas las jaurías del rey (Premio David de Poesía, 1987), Otros poemas (Premio Nacional de la Crítica, 1992), El viaje (Ediciones Catapulta, Colombia, 2003), Las derrotas (Ediciones Unión, 2006). Sus poemas y cuentos han aparecido en antologías publicadas en Cuba, España, Argentina, México, Colombia, Venezuela, Puerto Rico, Austria, Italia y Estados Unidos. Reside en Colombia desde 1994. Dirige un taller de escritura en la Casa de Poesía Silva.

Gustavo Adolfo Garcés

(Medellín, Colombia, 1957), abogado de la Universidad de Antioquia y Magister en Estudios Políticos de la Universidad Javeriana, ha publicado: Libro de poemas (1987), Breves días (Premio Nacional de Poesía Colcultura, 1992), Pequeño reino (1998), Espacios en blanco (2000) y Libreta de apuntes (2006).

Jaime Echeverry

Escritor colombiano (Manizales), poeta, ensayista, , sicólogo y sicoanalista, profesor en la Maestría en Escritura Creativa de la Universidad Nacional y tutor de algunos de los narradores colombianos con mayor proyección internacional, su obra la componen las novelas Reina de picas y Corte fina, y libros de cuentos Historias reales de la vida falsa, Versiones y perversiones, Actos ajenos, etc.

ESCRITORES QUE HAN OBTENIDO EL PREMIO NACIONAL DE POESÍA EDUARDO COTE LAMUS

Mario Rivero, Baladas.
Jaime Manrique Ardila, Los adoradores de la luna
Darío Jaramillo Agudelo, Tratado de retórica o la necesidad de la poesía.
Víctor Manuel Gaviria, En la ciudad alguien perplejo.
Jaime Jaramillo Escobar, El sombrero del ahogado.
Orlando Gallo Isaza, La próxima línea tal vez.
Fernando Herrera Gómez, Sanguinas.
Jorge Cadavid, El vuelo inmóvil.
Horacio Benavides, Todo lugar para el desencuentro.
Luis Eduardo Gutiérrez Londoño, Los cuadernos de Franz
Julio Alberto Balcázar Centeno, Los últimos días de Robert J. O´Hara
Manuel Iván Urbina Santafé, El Dios de Johannes de Silentio

Carlos Arnulfo Arias: 4 de noviembre a las 7 lanzamiento de ‘Árbol Talado y Breviario del Despojo’

 DE CARLOS ARNULFO ARIAS


Carlos Arnulfo Arias. Foto archivo particular.


El escritor, fotógrafo, corrector de textos y estilos nortesantandereano, Carlos Arnulfo Arias Mendoza, hará este 4 de noviembre a las 7 de la noche el lanzamiento de dos de sus obras, se trata del ‘Árbol Talado y Breviario del Despojo’, evento que tendrá lugar en la CorporaciónCulturalBiblioteca Pública Julio Pérez Ferrero.

Carlos Arnulfo Arías Mendoza, es  nacido en Cúcuta, docente dela Facultadde Letras dela Universidad Autónomade Bucaramanga, modalidad virtual y director dela Revista LaTercera Orilla de la misma universidad y ha publicado varios libros.

Sus textos y fotografías han aparecido en diferentes revistas y periódicos del país, como El Tiempo, El Espectador, Vanguardia Liberal, Puesto de Combate, Gaceta, Número, entre otras. Ganador de varios premios tanto literarios como en artes plásticas.

En la actualidad escribe un texto de carácter testimonial sobre los últimos veinte años en nuestro país y una cronología sobre la literatura latinoamericana, a partir de Julio Cortázar.

MADRIGAL


Heredé un bosque sombrío donde rara vez voy. Mas llegará un día en que los muertos y los vivos cambien de lugar. Entonces, el bosque se pondrá en movimiento. No estamos sin esperanzas. Los crímenes más difíciles continúan sin aclarar a pesar de los esfuerzos de muchos policías. Del mismo modo, hay en nuestra vida un gran amor sin aclarar. Heredé un bosque sombrío pero hoy yo camino en otro bosque, el luminoso. ¡Todas las criaturas que cantan, serpentean, mueven la cola y se arrastran! Es primavera y el aire es muy fuerte. Tengo un diploma de la universidad del olvido y estoy tan vacío como la camisa que se seca en el cordel.

Tomas Tranströmer
Poeta sueco
Pemio Nobel de literatura 2011


LOS DELITOS COMO UN ESPEJO DE LA SOCIEDAD




Novela negra nórdica y denuncia social incisiva. El atentado con bomba y la matanza ocurridos en Noruega parecen extraídos de este género.
Hace un año, en una entrevista, el escritor sueco Henning Mankell, creador del detective Kurt Wallander, aseguraba: “Hay que utilizar los crímenes o los delitos como un espejo de la sociedad”. Eso ha hecho la narrativa nórdica contemporánea. Mediante la ficción, escritores de Noruega, Suecia, Dinamarca, Islandia y Finlandia han mostrado que debajo del orden y la civilización que enarbolan, perviven ciertas tendencias desequilibradas.
La novela negra nórdica, esa que en los últimos años ha generado un boom en el mercado internacional alcanzando ventas millonarias, ha forjado un retrato de la Europa escandinava. Sus historias, protagonizadas por investigadores, inspectores de homicidios, comisarios, policías, periodistas, escritores, abogados y hakers dan cuenta de la violencia social y política que existe en esas sociedades que son consideradas por muchos como “muy avanzadas” y como modélicas.
En cada historia escrita por exponentes como Sjöwall y Wahlöö, Henning Mankell, Stieg Larsson, Arnaldur Indridason, Jo Nesbø, Per Olov Enquist y Karin Fossum, entre muchos otros escritores de la ola nórdica, hay temas fundamentales presentes en el trasfondo de sus tramas: violencia social, estigmatización de lo diferente, ascenso de la ultraderecha y de grupos extremistas, falsa idea del bienestar, denuncia social y una obsesión por retratar ese mundo y sus contradicciones.
El escritor y diplomático mexicano Héctor Orestes Aguilar asegura que no hay duda de que esos países del norte de Europa tienen un altísimo nivel de civilización con un orden democrático ejemplar; pero dice que han ocultado un sustrato social violento que subyace, sobre todo en su historia reciente.
“Sabemos que esos países tienen un alto nivel de desarrollo económico, un alto nivel democrático, así como educativo y cultural, pero hay un sustrato donde se viven tensiones muy fuertes y ese sustrato sí que ha sido atendido en la literatura y el cine”, dice el escritor.
Orestes asegura que ahora hay varios escritores que de refilón o de manera tangencial abordan cuestiones como la violencia social y la violencia de género que vive en los sustratos de las sociedades nórdicas, y opina que hay un fenómeno central que parece un tópico del siglo XVIII: el hecho de que la vida cotidiana en esos países está muy marcada por cuestiones como el clima.
“El clima sí es un factor crucial; es decir, el hecho de vivir tantos meses con climas tan hostiles evidentemente termina golpeando las emociones; yo sé que es increíble que en pleno 2011 todavía tengamos que recurrir a tópicos como el clima para darnos cuenta que efectivamente hay efectos reales en la vida social por vivir en zonas geográficas hostiles”, señala.
Sustrato social violento
Se sabe que en la enigmática y aislada Islandia, una de cada diez personas puede sin problema publicar un libro en su vida; que en Noruega es factible que todo escritor reciba un sueldo vitalicio; o que en Suecia, hace más de 110 años, un grupo de trabajadores organizó su propia red de bibliotecas con la certeza de que la educación era la mejor arma frente al poder.
Hay un dato más claro que enarbolan con orgullo esas sociedades avanzadas, el hecho de que desde 1850, en los cinco países escandinavos, acabaron con el analfabetismo. Sin embargo, hay datos que refutan ese avance de la que da cuenta esta moderna literatura nórdica que muestra sociedades con una idea de bienestar en declive.
En un reportaje, en su blog, Juan Carlos Rodríguez dice que los países nórdicos tienen, por ejemplo, las mayores tasas de delitos por mil habitantes de toda la Unión Europea. El 20% de las mujeres reconoce haber vivido algún episodio de violencia doméstica y el acoso escolar causa estragos -18% en Noruega y Suecia-, según estudios.
En la primera entrega de la trilogía Millenium, titulada Los hombres que no amaban a las mujeres, Stieg Larsson ofrece cifras escalofriantes: por ejemplo, “en Suecia, el 46% de las mujeres ha sufrido violencia machista y un 92% de los abusos sexuales no son denunciados a la policía”.
Ante ese panorama, el doble atentado suscitado el pasado fin de semana en Oslo y la isla Utoya, Noruega por el ultranacionalista Anders Behring Breivik que dejó 76 muertos, fue “relatado” desde hace varios años por la novela negra nórdica contemporánea.
¿Cómo conectamos este sustrato violento de esas sociedades con los hechos del pasado fin de semana?, es una pregunta con respuesta clara para Héctor Orestes Aguilar; él dice que se conecta concretamente por el hecho de que en estas sociedades hay un sustrato de violencia social, de exclusión, de racismo y de desequilibrio que los grandes logros de esas civilizaciones han olvidado y aligerado o que dejan en las sombras.
“Pero es factible, como lo han demostrado el cine sueco y el cine danés, que por debajo del orden y la civilización persisten y perviven ciertas tendencias desequilibradas como las que llevaron al perpetrador de este atentado a disparar sobre la multitud”, señala Orestes Aguilar, autor de la novela El asesino de la palabra vacía.
Las violentas historias de la ficción
Aunque Mankell ya era un escritor muy bien traducido y leído por los lectores de todo el mundo, el éxito sorpresivo alcanzado por el sueco Stieg Larsson con Millenium -que sólo en su país (de seis millones de habitantes) vendió tres millones de ejemplares- generó un interés por importar literatura nórdica.
Verónica Flores, directora editorial de Tusquets México, afirma que en las historias de Henning Mankell la investigación de un crimen le sirve para algo más que el relato de una intriga, hay detrás una operación literaria, un retrato incómodo de una realidad social, un análisis psicológico, el acierto en la definición de una personalidad.
“El mismo Mankell defiende las historias de crímenes como herramientas para retratar una realidad social. Y aunque reconoce que hay otras maneras, insiste con que la escena del crimen puede decir mucho acerca de las contradicciones de una sociedad”, dice.
Si la editora asegura que las grandes obras del género negro reflejan con precisión fotográfica nuestro tiempo, con sus temores e inseguridades, su violencia y desconcierto, Héctor Orestes dice que escritoras como Karin Fossum y Linn Ullman “toman temas subyacentes en la edulcorada superficie de la vida nórdica para ficccionalizarlas”.
Con los escritores nórdicos, la novela policiaca se erigió en lo que es: la más certera disección de la sociedad contemporánea. Lo confirman sus historias de crímenes en lugares inhóspitas, sus resoluciones con investigación a detalles, sus protagonistas sagaces y sus autores que son críticos duros de las perversiones del sistema.
“Estos escritores anticiparon problemas que están sucediendo en nuestras sociedades hoy, como la crisis de la socialdemocracia, del Estado de bienestar”, señalaba en 2008, Diego Moreno, editor de Nórdica Libros. Y lo acontecido en Noruega le da la razón.
Yanet Aguilar Sosa
(EXTRAÍDO DEL UNIVERSAL)
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, FIJA CAMBIA PERO AUN NO DA ESPLENDOR


La nueva Ortografía de la Real Academia Española fija la denominación de algunas letras, cambia "quorum" por "cuórum" y elimina las tildes de "solo", "guion" y "o" entre números


La i griega será ye, la b será be (y no be alta o be larga); la ch y la ll dejan de ser letras del alfabeto; se elimina la tilde en solo y los demostrativos (este, esta...) y en la o entre números (5 o 6) y quorum será cuórum, mientras que Qatar será Catar.

La nueva edición de la Ortografía de la Real Academia Española, que se publicará antes de Navidad, trata de ser, como dice su coordinador, Salvador Gutiérrez Ordóñez, "razonada y exhaustiva pero simple y legible". Y sobre todo "coherente" con los usos de los hablantes y las reglas gramaticales. Por eso el académico insiste en que plantea innovaciones y actualizaciones respecto a la anterior edición, de 1999, pero no es, "en absoluto" revolucionaria. Gutiérrez Ordóñez se resiste incluso a usar la palabra "reforma".

Con todo, al director del Departamento de Español al Día de la RAE no se le escapa que los cambios ortográficos provocan siempre resistencias entre algunos hablantes. De ahí la pertinencia, dice, del consenso panhispánico que ha buscado la Comisión Interacadémica de la asociación que reúne a las Academias de la Lengua Española de todo el mundo. El miércoles, esa comisión, reunida en San Millán de la Cogolla (la Rioja) aprobó el texto básico de la nueva Ortografía de la lengua española. A falta de su ratificación definitiva el 28 de este mes en la Feria del Libro de Guadalajara (México) durante el pleno de las 22 academias, estas son algunas de las "innovaciones puntuales" aprobadas esta semana y destacadas por el propio Gutiérrez Ordóñez.

La i griega será ye. Algunas letras de nuestro alfabeto recibían varios nombres: be, be alta o be larga para la b; uve, be baja o be corta, para v; uve doble, ve doble o doble ve para w; i griega o ye para la letra y; ceta, ceda, zeta o zeda para z. La nueva Ortografía propone un solo nombre para cada letra: be para b; uve para v; doble uve para w; ye para y (en lugar de i griega). Según el coordinador del nuevo texto, el uso mayoritario en español de la i griega es consonántico (rayo, yegua), de ahí su nuevo nombre, mayoritario además en muchos países de América Latina. Por supuesto, la desaparición de la i griega afecta también a la i latina, que pasa a denominarse simplemente i.

Ch y ll ya no son letras del alfabeto. Desde el siglo XIX, las combinaciones de letras ch y ll eran consideradas letras del alfabeto, pero ya en la Ortografía de 1999 pasaron a considerarse dígrafos, es decir, "signos ortográficos de dos letras". Sin embargo, tanto ch como ll permanecieron en la tabla del alfabeto. La nueva edición los suprime "formalmente". Así, pues, las letras del abecedario pasan a ser 27.

Solo café solo, sin tilde. Hay dos usos en la acentuación gráfica tradicionalmente asociados a la tilde diacrítica (la que modifica una letra como también la modifica, por ejemplo, la diéresis: llegue, antigüedad). Esos dos usos son: 1) el que opone los determinantes demostrativos este, esta, estos, estas (Ese libro me gusta) frente a los usos pronominales de las mismas formas (Ese no me gusta). 2) El que marcaba la voz solo en su uso adverbial (Llegaron solo hasta aquí) frente a su valor adjetivo (Vive solo).

"Como estas distinciones no se ajustaban estrictamente a las reglas de la tilde diacrítica (pues en ningún caso se opone una palabra tónica a una átona), desde 1959 las normas ortográficas restringían la obligatoriedad del acento gráfico únicamente para las situaciones de posible ambigüedad (Dijo que ésta mañana vendrá / Dijo que esta mañana vendrá; Pasaré solo este verano / Pasaré solo este verano). Dado que tales casos son muy poco frecuentes y que son fácilmente resueltos por el contexto, se acuerda que se puede no tildar el adverbio solo y los pronombres demostrativos incluso en casos de posible ambigüedad", esto dice la comisión de la nueva Ortografía, que, eso sí, no condena su uso si alguien quiere utilizar la tilde en caso de ambigüedad. Café para todos. No obstante, la RAE lleva décadas predicando con el ejemplo y desde 1960, en sus publicaciones no pone tilde ni a solo ni a los demostrativos.

Guion, también sin tilde. Hasta ahora, la RAE consideraba "monosílabas a efectos ortográficos las palabras que incluían una secuencia de vocales pronunciadas como hiatos en unas áreas hispánicas y como diptongos en otras". Sin embargo, permitía "la escritura con tilde a aquellas personas que percibieran claramente la existencia de hiato". Se podía, por tanto, escribir guion-guión, hui-huí, riais-riáis, Sion-Sión, truhan-truhán, fie-fié... La nueva Ortografía considera que en estas palabras son "monosílabas a efectos ortográficos" y que, cualquiera sea su forma de pronunciarlas, se escriban siempre sin tilde: guion, hui, riais, Sion, truhan y fie. En este caso, además, la RAE no se limita a proponer y "condena" cualquier otro uso. Como dice Salvador Gutiérrez Ordóñez, "escribir guión será una falta de ortografía".

4 o 5 y no 4 ó 5. Las viejas ortografías se preparaban pensando en que todo el mundo escribía a mano. La nueva no ha perdido de vista la moderna escritura mecánica: de la ya vetusta máquina de escribir al ordenador. Hasta ahora, la conjunción o se escribía con tilde cuando aparecía entre cifras (4 ó 5 millones). Era una excepción de las reglas de acentuación del español: "era la única palabra átona que podía llevar tilde". Sin embargo, los teclados de ordenador han eliminado "el peligro de confundir la letra o con la cifra cero, de tamaño mayor".

Catar y no Qatar. Aunque no siempre lo fue, recuerda el coordinador de la nueva ortografía, la letra k ya es plenamente española, de ahí que se elimine la q como letra que representa por sí sola el fonema /k/. "En nuestro sistema de escritura la letra q solo representa al fonema /k/ en la combinación qu ante e o i (queso, quiso). Por ello, la escritura con q de algunas palabras (Iraq, Qatar, quórum) representa una incongruencia con las reglas". De ahí que pase a escribirse ahora: Irak, Catar y cuórum. ¿Y si alguien prefiere la grafía anterior: "Deberá hacerlo como si se tratase de extranjerismos crudos (quorum, en cursiva y sin tilde)". Aunque esta regla no sirve para los nombres propios, que se siguen escribiendo en redonda, del mismo modo que hay quien prefiere escribir New York a Nueva York.

MANERAS DE MATAR A UN POETA

Es tiempo de literatura, de poesía, de poetas. Por eso comparto este texto antes de la fFesta del libro. No es mío, y no tengo presente de quien es, pero lo anunciaré cuando lo sepa; solo diré con voz entrecortada por la emoción que le pertenece a la humanidad.

[Propuesta para una distinción de farsantes y poetas (por fin)]

Hay muchas maneras de matar a un poeta, desde la cruel reseña de su primer y último libro hasta el eficaz golpe de mancuerna a la altura occipital. Por naturaleza, los poetas deberían suicidarse con cierta facilidad, pero queda históricamente comprobado que son muy pocos quienes al fin cumplen y que la cobardía es un rasgo común a una mayoría significativa del gremio.

Matar a un poeta no produce en principio más satisfacción que matar a otro ser humano cualquiera, salvo en el caso de que su obra sea lo bastante abominable para correr el riesgo de ser incluida en los cánones temporales del apresuramiento. Sin embargo, todos sabemos de la necesidad humana de matar poetas. ¿Quién no ha suspirado con encono al llegar a su bar favorito y encontrarse a un poeta espurreando su prosodia manchada de experiencias vulgares y adjetivos horrísonos sobre el alcoholizado público? Pues claro que hemos abierto a veces un libro muy fino en la librería y hemos sucumbido a esa breve náusea homicida. Pero no pasamos de ahí. Porque la gente normal no matamos a los poetas, sabemos contenernos, como tampoco violamos a las supermodelos ni vendemos drogas a los niños, por atractivo que resulte ganarse así la vida. Sin embargo, no es menos cierto que siempre existen personalidades menos fuertes que ceden a sus pulsiones: la pulsión de comer, la pulsión de saber, la pulsión de matar a un poeta.

Ahora que alrededor de la poesía hay un montón de gente disfrazada cuya única intención es llevar la típica paliza de borracho amargado en la barra a un nivel superior, más indie y más esteta, se hace necesario, por si se diera el caso de ceder al impulso homicida, distinguir a quién vamos a matar y así, pudiéndose elegir, matar de ellos al menos bueno, o mejor, al peor. Ya que, si no, seguiremos otros setenta años con toda esa mandanga de escarbar en las cunetas e ir como sin dios agujereando el campo para encontrar restos pútridos de vates entonces mártires.

No caigamos en el error de juzgar a un poeta por su aspecto, aunque sepamos que todo poeta lleva sombrero o chapas o cordones fucsias o extravagantes abalorios que integra con naturalidad en su apariencia y que donde en otro veríase divismo o carencia de atención se revela aquí una personalidad genial.

Un criterio con más posibilidades para distinguir al que escribe y lee poesía del que se pretende poeta es atender a su comportamiento social. Un breve tiempo de observación en unos cuantos actos y ceremonias parapoéticas y algo de oído musical son suficientes para estas distinciones. Sin embargo, no es éste un criterio definitivo, aunque recelemos de quienes hablan mucho sobre asuntos múltiples con frases que suenan a conversaciones anteriores, porque también hemos encontrado buenos poetas con dotes sociales. Y tampoco vamos a ir por ahí fiándonos de toda personalidad divertida y luminosa.

Así que más nos vale, cuando aparezcan las ganas de matar a un poeta (y aparecen), tener muy bien leídos a nuestros contemporáneos. Claro, me diréis, pero un juicio subjetivo de la bondad de un escritor no garantiza una correcta elección a la hora de transformar a un poeta joven en un cadáver reciente. Muy bien podría, sencillamente, deciros que el juicio subjetivo ayudará, no tanto a elegir a la víctima propicia, sino a descartar a los buenos, que lo son por eso, porque no entran ganas de asesinarlos (salvo en caso de envidia manifiestamente insana). Pero esto no resulta suficiente, por lo que estamos obligados a proponer una distinción fundamental en la relación del poeta con la realidad y con el lenguaje que sirva como criba inicial, así no ignoraremos su comportamiento pero tampoco olvidaremos lo esencial, a saber, la poesía.

Como para el ejercicio de todo poder es necesaria voluntad y en función de la voluntad se puede señalar una diferencia radical entre los poetas que someten y los poetas que se someten, partiremos de esta idea. La llamaremos Propuesta de Explícita Distinción Óntica o Prueba del pedo.

Uno puede someterse al lenguaje. Puede hacer del lenguaje un dios evanescente que le sirva de espejo para una trascendencia pacata, rendirse a su automatizada pulcritud según la moda de la década con o sin palabras malsonantes o cultistas o abstractas o concretas. Es decir que uno puede someterse al lenguaje como a una carretera asfaltada de trazo plano a cuyos lados brillan y se anuncian cantautores deseando que lleve a alguna parte. Se puede someter al circuito de recitales deportivos, de premios que son recompensas y de editoriales con obscuros comportamientos y libros de cuentas.

Otro puede someter el lenguaje. Puede ejercer violencia sobre el lenguaje, como el escultor en la piedra, hasta arrancarle una forma acorde, recíproca y por tanto cierta y quizá por eso bella. Es decir que otro puede someter el lenguaje porque tiene riendas, porque todo lo salvaje empieza por la armonía y porque descubre que sólo algunas palabras son faros. Puede someter a crítica los circuitos donde se reparten las medallas los aspirantes a oligarca, engendrar espacios con ánimo vocacional y ocuparse más del arte que del espectáculo.

Insisto, se puede creer que la emoción propia es mejor, más alta y más honda que la de los otros y someterse al martirio de verbalizar lo privado para que luego otros se sometan a la tortura de escucharlo o leerlo como quien va a la casquería o al gimnasio. O se puede creer que la emoción es eso, propia, y además no importa, o importa más en contacto con la emoción del otro y que entre ambas existe un lenguaje al que someter para aliarlas.

Esta distinción, por seguridad, debe complementarse con la prueba aneja de las influencias para garantizar que el exterminio causa el menor daño posible:

Durante una conversación casual (mientras las ganas de asesinar son todavía una imperceptible aceleración cardiaca y la vaga sensación de no saber dónde poner las manos) preguntaremos al sospechoso por sus textos de referencia. Todos los poetas muertos famosos valen cero, los muertos (hace más de tres años) desconocidos puntúan uno. Los vivos famosos descuentan cero coma cinco y los vivos desconocidos que sean amigos suyos descuentan un punto. Todos los demás suman medio punto. Si la calificación no alcanza los tres puntos el sospechoso adquiere el rango de objetivo.

Seamos responsables, no sobran los buenos poetas, así que matemos bien. Asegurémonos en lo posible de que caiga primero la morralla.

LA PIELDE LAS PALABRAS

ACERCA DE LA PATRIA Y SUS PADRES



"La Patria, señora mía, me ha encomendado la tarea..." Así comienza un poema en el que el encomendado le va a entregar 5 medallas a la madre por cada uno de sus hijos muertos en la barbarie de la guerra. Y es que "Patria" es la palabra más repetida por los fascistas, porque apela fácilmente a la manipulación de los complejos y soberbias de un pueblo. Heimatland, decían los nazis, y la palabra rememora vergüenzas a las que el tiempo, con sus tonos sepia, no quita el olor de sangre en los alemanes que no reconocen en el odio como estrategia política.


La Nación es una comunidad de sueños y propósitos de seres humanos que intentan construir un destino (al menos debería serlo), mientras que patria es una excusa en la que la vida y sus razones se truecan por la pomposa solemnidad de las estatuas, los ritos, las frases tatuadas con la blanda férula de los falseados libros de historia y se institucionaliza en los medios masivos, necesitados ellos de sostener un sistema que es despiadado sinónimo de negocio.


Patria huele a uniforme, pero no a uniforme de trabajo. Sabe al adulterado aguardiente con que nos quieren hacer sentir orgullosos de ser colombianos, así el enervado canto general solo sirva para que el ruido de las balas no nos obligue a pensar en cuan cómplices somos por no hacer, por votar, por ir a buscar reconocimiento social en el restaurante del mafioso. Patria, se siente suave en la mano a un presidente que no tiene callos de disparar porque le basta la voz para aceptar y ordenar.

Tal vez en otro lugar o en otro tiempo tuvo un significado diferente (así son las palabras: mudan de piel), pero ahora, pero para mí, Patria tiene la blancura de los hongos del campo, como estos, se alimenta de los excrementos sociales, y produce la colectiva alucinación de que este es un país democrático, con un líder digno. Aunque entregando medallas no se cubra completamente el dolor ni el olor de la muerte.

La Patria es ese lugar imaginario a donde se trasladan algunos cuando sus acciones los han separado del derecho a llamarse humanos. A otros, algunos de ellos llamados Padres de la Patria, el pasaje sólo les alcanza para la Picota y la Modelo.

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CONSEJERIA EN LA FERIA DEL LIBRO BOGOTA